"....Después de la tournée por Ucrania, y cuando vimos la mala jeta que tenían los campesinos en los últimos tiempos de Kerenski, decidimos refugiarnos en Moscú. Aquellas bestias de campesinos rusos eran capaces de todo. En una ciudad grande y civilizada-pensamos- no es posible que se cometan grandes atrocidades. Moscú, en septiembre y octubre de 1917, vivía alegre y confiado, sorteando con buen ánimo los sinsabores de la guerra y la revolución...."
Este parráfo pertence al libro de Manuel Chaves Nogales" El maestro Juan Martínes que estaba alli"