jueves, 30 de noviembre de 2017

Crimen y Castigo

"...Si uno la matase y se apoderara de su dinero para destinarlo al bien de la humanidad,¿no crees que el crimen, el pequeño crimen, quedaría ampliamente compensado por los millares de buenas acciones del criminal? A cambio de una sola vida, miles de seres salvados de la corrupción. Por una sola muerte, cien vidas. Es una cuestión, puramente aritmética..."

Cada mañana, no descuido mi encuentro con Dostoievski, olvido mis pesadillas, algunas me persiguen, todo el día, como si quisieran decirme algo, para adentrarme en el mundo de Raskolnikov. Joven  estudiante condenado a la pobreza, que aspira a salir de ella; que cree en la justicia como si fuera un Robin Hood, ruso, cargado de razones para asesinar a la usurera, Mujer sin escrúpulos,  fea, cargada de maldad, ausente de sentimientos por el necesitado, que bien podría ser una pintura negra de Goya. Vivimos sometidos un mundo de vanidades, que premia al más evolucionado. Un hombre o mujer con éxito, con dinero, con hipotecas, con viajes a países exóticos,con cuentas en el extranjero. Pero, yo admiro, la lucha por sobrevivir del hombre, de la mujer, entrado en años, que sonrie al ajustar su bastón.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©




domingo, 5 de noviembre de 2017

El primer hombre

".... Él sentia hoy  que la vida, la juventud, los seres se le escapaban, sin poder salvar nada de ellos, abandonado, a la única esperanza ciega de que esa fuerza oscura que durante tantos años lo había alzado por encima de los días, alimentado sin medida, igual que las circunstancias más duras, le diese también,  y con la misma generosidad infatigable con que le diera razones para vivir, razones para envejecer y morir sin rebeldía..."

Hace años que no leía a Camus, tras terminar el "Primer hombre", voy a emprender la odisea de perderme en sus libros, para acercarme a su exilio exterior e interior. Vivimos en el seno de una dualidad. El exilio exterior, es el que nos marca la rutina a la que nos sometemos sin rebelarnos, por miedo a ser encarcelados bajo la indiferencia de quienes siempre hacen lo mismo. El exilio interior, es  el que nos lleva a la infancia,  a la que volvemos con el anhelo de refugiarnos de la agresividad que impera en la sociedad. Camus,  viaja por la dualidad, con ternura, con lágrimas, con inocencia del niño que fue y se perdió en las fisuras de la civilización madura.
la civilización.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©