"....Había una barcaza, con personajes torvo
en la orilla dispuesta. La noche de la tierra,
sepultada.
Y más allá aquel barco, de luces mortecinas,
en donde se apiñaba, con fervor, aunque triste,
un gentío enlutado.
Enfrente, aquella bruma
cerrad bajo un cielo sin firmamento ya.
Y una barca esperando, y otras varadas
Llegábamso exhaustos, con la carne tirante, algo
seca.
Un aire inmóvil, con flecos de humedad,
flotaba en el lugar.
Todo estaba dispuesto.
La niebla, aún más cerrada,
exigía partir.. Yo tenía los ojos velados por las lágrimas,
Dispusimos los remos desgastados
y como esclavos, mudos,
empujamos aquellas aguas negras.
Mi madre me miraba, muy fij, desde el barco,
en el viaje aquel de todos a a niebla.
Poema de Francisco Brines.