"...Si uno la matase y se apoderara de su dinero para destinarlo al bien de la humanidad,¿no crees que el crimen, el pequeño crimen, quedaría ampliamente compensado por los millares de buenas acciones del criminal? A cambio de una sola vida, miles de seres salvados de la corrupción. Por una sola muerte, cien vidas. Es una cuestión, puramente aritmética..."
Cada mañana, no descuido mi encuentro con Dostoievski, olvido mis pesadillas, algunas me persiguen, todo el día, como si quisieran decirme algo, para adentrarme en el mundo de Raskolnikov. Joven estudiante condenado a la pobreza, que aspira a salir de ella; que cree en la justicia como si fuera un Robin Hood, ruso, cargado de razones para asesinar a la usurera, Mujer sin escrúpulos, fea, cargada de maldad, ausente de sentimientos por el necesitado, que bien podría ser una pintura negra de Goya. Vivimos sometidos un mundo de vanidades, que premia al más evolucionado. Un hombre o mujer con éxito, con dinero, con hipotecas, con viajes a países exóticos,con cuentas en el extranjero. Pero, yo admiro, la lucha por sobrevivir del hombre, de la mujer, entrado en años, que sonrie al ajustar su bastón.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
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