domingo, 5 de noviembre de 2017

El primer hombre

".... Él sentia hoy  que la vida, la juventud, los seres se le escapaban, sin poder salvar nada de ellos, abandonado, a la única esperanza ciega de que esa fuerza oscura que durante tantos años lo había alzado por encima de los días, alimentado sin medida, igual que las circunstancias más duras, le diese también,  y con la misma generosidad infatigable con que le diera razones para vivir, razones para envejecer y morir sin rebeldía..."

Hace años que no leía a Camus, tras terminar el "Primer hombre", voy a emprender la odisea de perderme en sus libros, para acercarme a su exilio exterior e interior. Vivimos en el seno de una dualidad. El exilio exterior, es el que nos marca la rutina a la que nos sometemos sin rebelarnos, por miedo a ser encarcelados bajo la indiferencia de quienes siempre hacen lo mismo. El exilio interior, es  el que nos lleva a la infancia,  a la que volvemos con el anhelo de refugiarnos de la agresividad que impera en la sociedad. Camus,  viaja por la dualidad, con ternura, con lágrimas, con inocencia del niño que fue y se perdió en las fisuras de la civilización madura.
la civilización.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

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