Violeta Medina, con este poema tan cargado de verdad, de silencios, de soledades, nos acerca a la herencia, de la que, las mujeres, a veces, somos cómplices; otras veces, somos víctimas de nosotras mismas. A las mujeres, no nos permiten la derrota, siempre hemos de seguir, con lágrimas, en los ojos, caminando, por el estrecha senda, que nos lleva hacia la última verdad: que es la muerte, de donde nadie nunca nos rescatará; ni nos acariciará con el recuerdo; por eso, hemos de vivir fieles a nuestros deseos y a nuestros sueños, ignorando a quienes nos impongan sus cicatrices sobre nuestra libertad
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
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