"..-Soltarte....Eso no fue fácil...Cuando
vea a esos tipos de la obra y a ese bandido de Yang Liujiu vestidos con ropas
de duelo por la muerte de mi perro, entonces me lo pensaré...."
"...La madera de ese féretro
no estaba todavía pintada y presentaba algunas zonas manchadas de una sangre
roja y viva. Al muerto, lo habían metido, todavía sangrando, dentro de esa caja
de madera. Otras partes del féretro también estaban manchadas de sangre, pero
con una sangre seca y diluida. Seguramente de otro muerto. El cadáver iba
cubierto de rastrojos blancos seguramente para evitar desmayos o desvíos de
miradas. En esas tierras a nadie gustaba ver a un muerto, y menos de
frente...." Una carretera en obras de Mo Yan
Estos dos párrafos del libro de Mo
Yan, nos invitan a reflexionar sobre la muerte, que es realidad y no fantasía
de la memoria. Las perdidas de nuestros familiares, amigos, animales, nos
encierran entre las lágrimas, para explotar dentro del olvido; donde no
queremos reciclar ataúdes, con rostros demacrados, pálidos, sin esencia;
que nos muestran la única realidad, que nos dirige a vivir como si fuéramos
mortales.
Ana Tapias( todos los derechos
reservados)
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