"....Bueno, en fin,¿qué habrías hecho tú? Me rendí, por supuesto. Y la verdad es que empezó a gustarme la vieja Maggie. No solo por los cuarenta millones y lo que pudiese hacer por mí. Yo estaba un poco sola por el mundo también. Todos tenemos que tener a alguien a quien le podamos explicar que nos duele el hombro izquierdo y lo deprisa que se estropean los zapatos de charol cuando empiezan a agrietarse....."
Este parráfo pertenece a"Historias de Nueva York" de O. Henry
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
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