"....Pero se sabe que ya está muerta y que la vela no cambia nda. No es más que una vela común que arde y cuando se haya apagado, lo único que habra pasado es que una vela común se habrá apagado del candelabro. En cambio, la prometida, en quien tiene la vista pueta, no se atreve a mirar a la vela. Tan solo se atreve a bajar la mirada hasta la rodilla, sobre la que reposa un pañuelo enmarañado. Solo así logra contener las lágrimas....."
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