"...Cuando Nicola se detuvo a tomar aliento. Peggy nos condujo al jardín. Nos sentamos bajo un emparrado de rosas blancas en flor cuyos pétalos caían sobre el mantel bordado. Nos sirvió amablemente y con elegancia: galletas y tarta, café y variedades interesantes de té. Ambas hablaron entre suspiros e irónicas sonrisas sobre las dificultades de cuidar de sus madres, damas regias nonagenarias que a menudo mostraban una exigencia siniestra....."
Este parráfo pertenece al libro "La habitación de invitados" de Helen Garner.
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