Fleur Jaeggy, se adentra en "Los Hermosos años del castigo", en su adolescencia en un internado. Describe con audacia, con rapidez, con desahogo de sentimientos; la necesidad de vivir sus catorce años, como si fueran ochenta años, y estuviera al borde del adiós. La obra, que aún no he terminado. Me deja en mi adolescencia, lugar al que he rechazado viajar, durante años, por el sufrimiento que me trae. Fui el hazmerreir desde los trece años hasta los diecisiete de la clases; por las que vagabundeé sin acierto. Era tímida, con acné, bajita. Fui barrida por sus burlas.. Marginada al ostracismo, en años donde ser protagonista te aporta seguridad de purpurina. Sus risas, aún me persiguen por las calles de mi ciudad. Me miran y me interrogan. No contesto, dibujo mi indiferencia, que es una mascara de mi dolor. Leer a Fleur Jaeggy me acerca a otras adolescencias, la mía fue atroz.
Ana Tapias( todos los derechos reservados(©
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