"...Cuando el silencio se instala en casa, algo se aplasta en mi interior. Esa quietud incendia mis temores. Escribo aquí para mitigarlos, para justificarme ante la nada, como quien levanta acta en soledad, a título documental, sin más valor literario que el emocional. Y seguramente para liquidar de una vez por todas unos miedos que no me pertenecen. Quiero la calma de Leo, mi perra, aquí al lado, desperezándose, abriendo la boca como un león en la sabana, haciéndose un hueco en el sofá y lamiendo sus patitas. Escribo para dejar de tener miedo a la muerte. Sobre todo, para eliminar este olor a mortaja que se me pega a la ropa de manera inconsciente...."
Este párrafo, pertenece al libro "Adiós, pequeño" de Máximo Huerta.
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