"...Solo contaba conmigo mismo. y eso, lejos de desanimarme, me causaba cierta euforia. Iba andando por la avenida, hacía la plaza de L´Etoile, y me sentía esa noche en una especie de trance. Nunca me había parecido Paris tan dulce y tan amistoso, nunca me había adentrado tanto en la entrada del verano, esa estación que un filosofo cuyo nombre he olvidado llamaba estación metafísica. Así que Noelle, la Pastora de los Alpes, había vivido una temporada en una de las habitaciones de arriba, a unos cien metros de mi....La avenida estaba desierta y sin embargo intuía a mi lado una presencia, el aire más vivaz que el que solía respirar; la noche y el verano más fosforescentes. Y eso lo notaba siempre que me aventuraba por atajos para poder poner luego por escrito mi itinerario, siempre que vivía otra vida, al margen de la mía...."
Tinta simpática de Patrick Modiano.
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