".... Todo lo contrario. La exclusividad de las relaciones personales, la posesión, ser poseída, verse emparedado, la exclusividad, volvió a pensar, eran trampas. Estar ligada a alguien, en ese momento de su vida, a través de cualquier vínculo, pese a los términos de este y lo grato que fuera, era tan apetecible como un estrangulamiento, y se le parecía bastante....!
La torre vigía de Elizabeth Harrower
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