..Luego, tras la llama y la brasa vendrás tú, la ceniza.
Vendrá tu lento beso a ungirme. Sientes turbias, ideas, polvorientas
y la resignación. Vendrá tú beso antiguo,
la caricia más áspera a abarcarme. Y luego nada:
el aire desplazándose, aventado el silencio de mi espuma.
Después, mucho después del tiempo de los pájaros,
de la erupción final y el áspero estallido,
vendrás tú, la ceniza, a ser conmigo instante,
torbellino, girándola, hojarasca sin viento..."
Este poema, pertenece al libro"Ceniza" de Pilar Blanco. Refleja la belleza de lo efímero, de la nada, de la iconstancia del ser, que siempre termina, quiera o no quiera, siendo ceniza. Para la ceniza da todo igual, hasta si se rompen las cremalleras del destino, por eso es bueno aprovechar cada momento; sentir el aroma del aire como si fuera un aroma cargado de felicidad, pese a las lágrimas; deglutir sonrisas emanadas del sol, de la lluvia, de la niebla, de la nieve; comerse a los payasos de chocolate o de limón, que la vida nos acerca y a veces olvidamos por miedo a vomitar; sentir el deseo de vivir en cada paso sin dirección que demos. La ceniza es nuestra alma, pero antes que llegue hemos de aprender a ser.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)
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