Ni tampoco las manos llueven como dicen;
Así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
Invoca los bolsillos que abandonan arena,
Arena de las flores.
Para que un día decoren su semblante de muerto..."
Qué ruido tan triste
Los placeres prohibidos de Luis Cernuda
La realidad de
los niños es lo inmediato, lo efusivo, lo inconstante, todo cambia a su
alrededor, todo sugiere que el destino nunca llegará, que el amanecer es
imposible de parar, que las caricias de sus padres son parte del calendario.
Pero, llega una mañana donde las arrugas han colmado el silencio y la nada
aparece, la nada se escurre, la nada es soledad, y somos arena en un parque con
niños
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
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